¡Falta el aire aquí!
Supongo que después de más de un mes de ausencia, pocos esperaban de volviera. En cierto modo llevan razón, ni yo mismo sé si esta entrada se puede clasificar como un regreso en pleno derecho.
Como siempre el verano viene cargado de trabajo y cansancio para un servidor. Este año no hay tanto trabajo, no lo hubo en julio, pero en agosto sí se nota un incremento del mismo. Por desgracia, cosas del negocio familiar y de la crisis, aunque aumente el trabajo no lo hace por igual la remuneración del mismo, pero para lo que hacemos y lo que nos dan, nos sobra de calle.
Además, he aquí otro dato terrible, a principio de año decidí no comprar juegos de mesa durante el 2009. No comprarlos por mero afán de coleccionismo, claro. Han pasado delante de mi nariz varias joyas que llevaba atrasadas del año pasado, ni
Agricola ni el
Alta tensión, ni las sucesivas expansiones del
Descent han ido "para la saca". Hasta ahora llevo cumplida mi triste auto-promesa a rajatabla (sniff). Y es que tenemos mucho y no jugamos nada (y a nada). Hasta las adquisiciones más novedosas, como
Galáctica o
2 de Mayo, duermen allá donde han caído, esperando el momento de su gloria, tal y como ya hizo el
Battlelore.
También arrastro una traducción de un juego de cartas de castellano a japonés, desde hace dos meses, que debido al trabajo "verdadero" me está llevando más de lo esperado, pero en una semana estará finiquitado (lagarto, lagarto). Una vez terminado me pondré con el resumen del Romulan, aunque al final pueda ser que nosirva para nada más que alimentar mi friquismo.
A ver si hay suerte.